Finalmente una casa sirve para vivir en ella. En ellas se irá a dormir (conviene cierta tranquilidad), se leerá (que entre buena luz), se protegerá del frío y del calor (estará bien aislada), se guardarán cosas (que disponga de armarios o espacio), se comerá (que la cocina esté cerca), se irá y se vendrá (que esté bien comunicada), etc. Todos estos aspectos hay que considerarlos para que la compra que hagamos resulte de mayor satisfacción.
Por ello, procuramos seleccionar nuestras viviendas también teniendo en cuenta su aspecto práctico, descartando aquellas viviendas que pueden resultar incómodas o poco funcionales. Los criterios que observamos son: su distribución, equipamientos, aberturas al exterior y su ubicación respecto a medios de transporte y servicios.
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